LA VIDA QUE SIGUE
DOI:
https://doi.org/10.32735/S0718-22012024000583575Palabras clave:
Canguilhem, Historia, Evolución, Progreso, NormatividadResumen
Este artículo propone una reflexión sobre la noción de progreso. Una noción que recibió una contribución especial de Immanuel Kant, quien le otorgó la condición de finalidad y objetivo de las conciencias y de la historia humana. Esta condición, un poco más tarde, fue cuestionada y reformulada por Charles Darwin, quien, desde una ciencia de la vida, concibió tanto para los organismos vivos como para la humanidad un progreso con el fin de su conservación y reproducción, como resultado de lo que él llamó “variación ciega”. Por último, esta querella recibió de Georges Canguilhem cuidados y desarrollos que resultaron en una nueva y distinta noción de progreso que tiene como contenido principal el concepto de normatividad biológica, aplicable tanto a los organismos vivos como a las organizaciones sociales. Un concepto que, a la manera bachelardiana, “niega y complementa” la noción de progreso de sus antecesores.
